Salud

Aprende a diferenciar entre el hambre emocional y la física

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por | Marzo 17, 2017

Cuando haces dieta o llevas un régimen saludable, no te explicas cómo de repente sientes un hambre intensa cuando apenas acabas de comer y no sabes diferenciar entre el hambre emocional y la física. Te explicamos que existen dos tipos de hambre, una física y otra que es la ansiedad, que suele confundirse mucho con la primera. La principal diferencia es que cuando hay hambre, ésta va en aumento. El cuerpo va exigiendo alimentos y se comienza a sentir el estómago vacío. También está el aburrimiento que intentamos llenar con comida, así no tengamos hambre.

Otra clara diferencia entre hambre y ansiedad se explica sencillamente en el siguiente ejemplo. Es media tarde y tienes un hambre voraz, que puedes calmar comiéndote una roja y jugosa manzana. Pero no, corres a buscar mejor un dulce o cualquier chuchería. Ahí está la respuesta: no es hambre. Son antojos. Los expertos afirman que cuando hay hambre ésta se sacia con cualquier alimento.

hambre emocional y la físicaCuando hay hambre real, el cuerpo es capaz de esperar a que consumas el alimento sin inconvenientes, no es el caso del hambre emocional. Ésta última se hace necesaria, urgente. Si pensabas comerte una hamburguesa con papas, ahora quieres una doble con extra de papas.

Otro aspecto que te dice que el hambre juega contigo es que a pesar de que estás lleno, satisfecho por lo comido, tienes ganas de seguir consumiendo alimentos. No importa si estás a reventar. Eso quiere que el hambre que sientes no es real, es algo que está en tu mente. Si después de comer no queremos más, entonces podemos decir que el hambre ya pasó.

¿Hay culpa justo después que consumiste ese plato que tanto anhelabas? Entonces el hambre era emocional. Se supone que cuando comes porque tienes hambre física, es para satisfacer esa necesidad y ya. Comes y te llenas. Pero cuando aparece la ansiedad, comes sin parar, hasta reventar y luego aparecen los latigazos por el “error” que cometiste.

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Dados todos estos datos te sugerimos que mantengas la calma cuando te den ataques de hambre emocional. Trata de controlar los impulsos y recuerda que no es real. Merienda frutos secos, frutas y deja de lado las comidas chatarras que no aportan nada. Los tés e infusiones también son buena alternativa para saciar las ganas de “atracones”. Sal, camina, lee un libro, bebe agua y sobre todo, haz algo que te distraiga para evitar caer en la tentación. Ten mucha voluntad, cree que sí se puede.

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